Ya se acercan esas fiestas especiales para todos los mexicanos en las que las ánimas del más allá regresan del mundo de los muertos para convivir con sus seres queridos en la Tierra.

A lo largo y ancho de todo nuestro país, las culturas prehispánicas tenían un respeto a la muerte y hacían celebraciones a la vida después de la vida. La cultura Maya no es la excepción a esta enigmática tradición mexicana.

Para los antiguos habitantes de la península de Yucatán y alrededores, el ‘Día de Muertos’ tiene un valor significativo para su cultura y, a diferencia de otros lugares donde este tipo de tradiciones son populares, los mayas se distinguían por tener sus propias reglas cuando se trataba de celebrar a la muerte.

Para los mayas no existe como tal el ‘Día de Muertos’ sino el “Hanal Pixán”, que en español se traduce como “comida de las ánimas” o “comida para el alma”; en esencia, la tradición es casi la misma a la que se celebra en el resto del país, pero con sus variaciones.

El Hanal Pixán como parte de la mitología Maya

De entrada, es importante tener en mente que la cosmovisión de los mayas es muy distinta a la nuestra. En este sentido, los mayas veían el tiempo como cíclico y veían a la Tierra como un plano rectangular sobre el cual existían 13 cielos que parecían ramas de árboles y 9 mundos inferiores que parecían las mismas raíces de esos árboles. Por ende, la vida se encontraba en medio de esto, y la vida era el Pixán que rotaba a través del tiempo.

El Pixán, o “el alma del hombre”, era considerado un regalo de los dioses, misma que estaba un tiempo en la Tierra y luego viajaba a través de caminos en forma de serpiente hacia el inframundo.

Sabiendo esto, es mucho más fácil entender el simbolismo detrás de las ofrendas mayas.

Ofrendas en el Hanal Pixán

Los mayas ponían altares a sus difuntos pero en lugar de hacerlos escalonados, como en el resto del país, ellos colocaban una mesa rectangular la cual representaba la Tierra; ésta tendría que tener 4 soportes que representaban a los 4 dioses de los 4 rumbos del mundo.

Conforme la tradición Maya logró un sincretismo con la religión católica, los 13 cielos y los 9 inframundos se convirtieron simplemente en el cielo y el infierno, y los altares escalonados se popularizaron más; sin embargo, ciertos elementos que son únicos para su cultura permanecieron.

En la ofrenda durante el Hanal Pixán se coloca una cruz verde que representa la ceiba sagrada; jícaras de atole, que representan a los 4 puntos cardinales, y 22 ofrendas de comida a los dioses, tanto de los 13 cielos como de los 9 inframundos.

Se cree que las almas de los difuntos regresan durante 8 días para estar con sus familias, por eso mismo, los locales se ponen a la tarea de dejar todo preparado para el regreso de sus seres queridos; limpian la casa y no olvidan colocar comida típica en el altar, esto incluye, por supuesto, el mucbipollo entre otras delicias.

La celebración del Hanal Pixán se realiza durante un espacio de 3 días; el 31 de octubre se celebra a los niños, el 1 de noviembre a los adultos y el 2 de noviembre a todos los santos.


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