Civilización maya

El área maya abarca una parte importante de la península de Yucatán, Chiapas, Tabasco y Belice, así como la mayor parte de Guatemala. Una de sus características más notables es su enorme diversidad ecológica. Al norte se encuentran planicies y ríos subterráneos, y las poblaciones asentadas en esta región dependen de cenotes y pequeñas cisternas de donde pueden obtener agua. Más al sur, el paisaje se vuelve ondulante; aparecen los ríos superficiales y proliferan las aguadas, lagunas y pantanos.

Las ciudades mayas.

Típicamente, las ciudades mayas son suma de múltiples complejos cívico-ceremoniales de arquitectura monumental, con frecuencia conectados entre sí por anchas avenidas, de trazo relativamente recto, que se observan como caminos blancos, de ahí su nombre maya de Sacbé. Alrededor de estos complejos, a distancias variables, se distribuían las casas de la gente común, en la mayor parte de los casos con sus fachadas y patios orientados hacia los puntos cardinales. Alrededor de las casas había siempre un huerto donde se cultivaban hortalizas, plantas medicinales y árboles frutales, se criaban animales domésticos y se mantenía en cautiverio otros en estado salvaje. Más allá del área construida se encontraban los campos donde se cultivaba maíz, frijol, calabaza y varios tubérculos.

Los mayas y el comercio

La diversidad ecológica del área maya favoreció el surgimiento de una extensa red comercial que permitía el intercambio de todo tipo de productos, que iban desde alimentos y materiales y objetos necesarios para la vida cotidiana hasta bienes de uso exclusivo de la elite. Los mercaderes mayas comerciaban con más de un centenar de productos, desde el maíz y las frutas que circulaban en los mercados locales hasta la obsidiana, la piedra verde y los ornamentos de oro que llegaban de tierras distantes. Los mayas del norte de Yucatán exportaban productos a la costa del Golfo, a las Tierras Bajas mayas del sur, a Belice y Honduras, y de ellos los principales fueron la sal y las mantas de algodón, pero también miel y cera, copal, achiote, productos agrícolas y esclavos. En cambio, del sur importaban obsidiana, piedra verde, cacao, pedernal café de Belice, artefactos de cobre y oro, cerámica de pasta fina, manos y metates de basalto, y una variedad de materiales más exóticos, como turquesa.

Entre las características de la antigua población maya se encuentran la complexión robusta y una estatura relativamente baja, cerca del 1.60m en hombres, y 1.50m en mujeres. La cabeza era relativamente ancha y en ella destacaban el cabello oscuro y lacio, la nariz aguileña y los pómulos salientes. Al parecer, la costumbre de modificar el aspecto externo del propio cuerpo tenía un profundo valor social y religioso para los antiguos mayas. Se usaban ornamentos en nariz, labios, frente y orejas, y se aplicaban pintura en la piel cotidianamente. La deformación artificial de la cabeza formaba parte integral de la vida, y en algunos grupos se elevó a una forma de arte. En el caso de las ornamentaciones dentales, resalta la gran diversidad de formas, producidas mediante las técnicas de limado y perforación parcial, esta última destinada a alojar incrustaciones hechas de relleno orgánico, roca o mineral.

Los mayas y la muerte

Los antiguos mayas creían que al morir el ser humano iniciaba un viaje hacia el inframundo. Entre otras expresiones relacionadas con la muerte, utilizaban la de ochab-be, “entró en el camino”. Los gobernantes supremos eran sepultados con un gran ajuar funerario y dentro de cámaras abovedadas; se hacían acompañar de otros individuos que eran sacrificados para tal efecto.

Para los antiguos mayas de la península de Yucatán, cuevas y grutas fueron lugares de gran importancia. Las cuevas tuvieron un carácter sagrado y representaban la entrada al inframundo. Además, se creía que las grutas eran el refugio de dos dioses, el de la lluvia, Chaac, y el del rayo Kawiil, ambos asociados con el agua y la fertilidad vegetal.

En la actualidad existen en Yucatán y Quintana Roo, México, pequeñas poblaciones que aún conservan creencias y costumbres de los antiguos mayas con una gran riqueza cultural. Es así como Alltournative ha querido ser parte de proyectos de preservación de la cultura maya  buscando difundirla a través de diferentes iniciativas, generando desarrollo económico en comunidades locales, fomentando la integración familiar al evitar que tengan que migrar en búsqueda de empleos. Contribuimos a mejorar la educación y promovemos la conservación y el respeto por sus tradiciones.

Actualmente, Alltournative apoya tres proyectos de desarrollo sustentable que involucran a las comunidades: Pac-Chén, Tres Reyes, Rancho San Felipe y Kantenah, convirtiendo estas áreas en santuarios naturales cuya protección se basa en acuerdo y buena voluntad que existe entre Alltournative y los miembros de cada comunidad, a través de sus tours y expediciones en destinos de la Riviera Maya.


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