Cenotes y ríos subterráneos

El término cenote es la derivación en español de la palabra maya tz’onot. En los lugares en los que la lluvia provoca el debilitamiento del techo de las cavernas por las que corren los ríos se forman los cenotes, un elemento determinante en la distribución de las poblaciones mayas. Los cenotes son considerados sitios sagrados, punto de comunicación con las deidades del agua, y los ritos en que se arrojaban ofrendas.

Los cenotes, como se describió anteriormente, son sistemas complejos y dinámicos. Por su origen se clasifican como lagos de disolución o generados por la actividad del agua sobre la roca soluble. El lago kárstico elemental es la dolina-colapso. El término cenote denota cualquier espacio subterráneo con agua, con la única condición de que esté abierto al exterior en algún grado. El número aproximado de cenotes en la península no se ha estimado dada la dinámica existente en su formación. El número considerado en el estado de Yucatán va de los 7 000 a los 8 000 cenotes; la cobertura de bosque ha hecho más difícil el cálculo para los estados de Campeche y Quintana Roo.

El origen de los cenotes se debe al proceso geomorfológico denominado karst, que consiste en la combinación de los mecanismos de disolución, colapso y construcción de la caliza. Estos procesos están gobernados por factores intrínsecos y extrínsecos, los cuales actúan en diferentes escalas de tiempo y espacio, generando una amplia gama de formas y grados de certificación. Los factores intrínsecos incluyen la litología, el grado de porosidad de la matriz y la fractura de la roca; los extrínsecos, el clima, la temperatura, la vegetación, la mezcla de agua dulce y salada y el tiempo de duración de la exposición al proceso en cuestión.

El resultado es la disolución de rocas solubles por corrosión química con base en las condiciones hidrológicas imperantes, que resultan en formas negativas del terreno e incremento de la permeabilidad debido al desarrollo de grandes sistemas de drenaje subterráneo.

La disolución es el proceso más importante en el desarrollo de un karst y posteriormente un proceso contrario posibilita la formación de espeleotemas.

Por su morfología, los cenotes se clasifican de acuerdo con la etapa del proceso de apertura que comunica el acuífero subterráneo con la selva y la luz solar en superficie como se describió en el proceso de formación. Por sus características hidrobiogeoquímicas, los cenotes se clasifican como jóvenes y viejos.

Los jóvenes se conectan libremente con el acuífero a través de los túneles de las cuevas. El flujo del agua es horizontal y el tiempo de residencia del agua es corto. Los cenotes más viejos presentan un bloqueo de la conexión principal con el acuífero, debido al colapso del techo o las paredes y la sedimentación, con lo cual el intercambio con el agua subterránea es restringido y el recambio del agua es más lento.

El tamaño de la apertura del cenote determina, hasta cierto grado, cuánta materia orgánica puede introducirse desde los terrenos adyacentes del suelo de la selva en épocas de lluvia. La producción de materia orgánica in situ depende, entre otros factores, de la presencia de luz. Los cenotes tipo cántaro están menos expuestos a la luz solar, los cenotes totalmente expuestos como los cilíndricos y aguadas presentan una cantidad mayor de materia orgánica.

¿Por qué hay cuevas largas y cuevas profundas?

Si las capas de roca caliza son muy gruesas podrán desarrollarse cuevas muy profundas llamadas cavernas como sucede en los estados de Oaxaca y Puebla. En cambio, si las capas de roca son delgadas, pero cubren una extensión de tierra muy grande, habrá cuevas muy largas, como sucede en la Península de Yucatán y en Tamaulipas. Por consiguiente, el que una cueva sea muy larga también depende del manto freático.


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